Sí, el día de tu cumpleaños el sol ha dado la vuelta a todo el zodiaco y eso es una Revolución Solar, el mapa de ruta que se despliega justo cuando el Sol decide volver al grado exacto, al minuto y al segundo en el que estaba cuando asomaste la cabeza a este mundo, unos años después… No es solo «tu cumple», es el inicio de un nuevo capítulo energético, donde la carta anual de tu revolución solar te dice «apunta: este es el guion de los próximos doce meses, aquí tienes los dramas, las comedias y los giros de guion que te toca protagonizar».
¿Qué es esto de la Revolución Solar?
Si la carta natal es tu ADN emocional por defecto (o por virtud, mejor), la Revolución Solar es el clima de la temporada. Es como si cada año te mudaras de piel y el universo te diera un nuevo kit de herramientas; de repente, una persona que suele ser súper reservada se encuentra con que este año tiene a Júpiter expandiendo su área de la comunicación y, ¡pum!, no hay quien la calle porque siente una necesidad voraz de ser vista.
Lo que hacemos es levantar una carta para el momento exacto del retorno solar, y esa foto del cielo nos cuenta dónde va a estar el foco de tu atención. No es que las cosas «te pasen» por arte de magia, es que la energía disponible te empuja a que ciertos temas —el dinero, el amor, esa crisis existencial que llevas posponiendo— se vuelvan inevitables.
Los beneficios de mirar el mapa (y no ir a ciegas)
Saber qué trae tu revolución no es para que te asustes ni para que te vuelvas una control freak supersticiosa, sino para que dejes de nadar contracorriente cuando todo te dice que que ese año, toca otra cosa.
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Identificar el «mood» del año: Hay años que son para construir imperios y años que son para quedarse en casa ordenando el cajón de los calcetines y sanando al niño interior (la Luna); conocer esto te ahorra esa frustración de preguntarte por qué nada te sale afuera cuando, en realidad, todo el crecimiento debería estar ocurriendo dentro.
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Anticipar los baches del «cobrador de impuestos»: Cuando Saturno se pone serio en tu revolución, ya sabes que no es el año de los atajos; es el año de la disciplina, de poner límites y de entender que, si haces el trabajo, la recompensa será sólida, pero si intentas saltarte las normas, el «inspector de hacienda» del karma te va a pedir las facturas.
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Reconectar con tu autenticidad: A veces nos perdemos en el ruido de lo que deberíamos ser, pero la Revolución Solar te devuelve el brillo de la autenticidad de tu esencia (el Sol), recordándote qué faceta de tu identidad necesita ser expresada hoy, ya sea reclamando tu trono como Afrodita (Venus) para disfrutar del placer o bajando a los infiernos con Hades (Plutón) para transformar tus sombras en poder puro.
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Gestión de expectativas: No hay nada más liberador que entender que si este año el Rey de los Océanos (Neptuno) está muy presente, quizás no es el momento de tomar decisiones financieras rígidas, sino de dejar que la intuición y el arte te atraviesen, aceptando que la neblina también es parte del camino.
En fin, que la Revolución Solar es ese café a solas con el universo (y conmigo) donde te diremos: «sientate, que vas a escuchar de qué la peli de tu vida este año». Y créeme, tener esa información te da una elegancia y una paz mental que no tienen precio, porque dejas de ser una víctima de las circunstancias para convertirte en la directora de tu propio guión.
Y si esto lo complementas con el pack de tarot anual, para hacer las preguntas concretas en cada estación del año, tienes tu consultoria esotérica básica completa.
Y si quieres saber más de cómo trabajo la Revolución Solar, adelante.
